miércoles, 3 de julio de 2013

Bacalao al pisto

Bacalao al pisto es una receta para 4 personas, del tipo , de dificultad  y lista en  minutos. Fíjate cómo cocinar la receta.
ingredientes 
- 4 filetes bacalao punto de sal La Sirena
- 600 g de pisto de verduras La Sirena
- 1 taza de vino blanco
- 40 ml de aceite de oliva 2 cucharadas de salsa de tomate
- Pimienta negra molida
- Sal yodada

cómo hacer bacalao al pisto

Deja descongelar el bacalao en la nevera, en una fuente con rejilla.
Calienta el aceite en una cazuela grande y plana y añade el pisto directamente congelado. Sofríe durante 5-6 minutos, agrega la salsa de tomate y el vino, salpimienta y deja reducir unos instantes.
Coloca encima el bacalao, tápalo y deja cocer todo junto para que tome sabor unos 8-10 minutos más.Sirve con cuidado, procurando no romper los filetes de bacalao.

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Lasaña de verduras

Lasaña de verduras es una receta para 4 personas, del tipo , de dificultad  y lista en  minutos. Fíjate cómo cocinar la receta.


ingredientes 
- 1 kg tomates
- 2 calabacines
- 1 berenjena
- 1 cebolla
- 2 pimientos verdes
- 400 g queso fresco
- 200 g jamón york
- 100 g queso rallado
- 1 paquete de pasta cocida para lasaña
- salsa bechamel
- aceite.

cómo hacer lasaña de verduras

Primero cortamos en trocitos pequeños los calabacines, la berenjena, los pimientos verdes y la cebolla. Ponemos un chorro de aceite en una sartén ancha y esperamos a que se caliente. Luego echamos las verduras troceadas y las sofreí­mos ligeramente. Reservamos.
Aparte cortamos el jamón york a tiras y el queso fresco en cuadraditos y mezclamos. En otro bol troceamos el tomate y lo aliñamos con aceite. Ponemos a precalentar el horno a 180º.
En una bandeja de horno ponemos un poco de mantequilla, una capa de pasta cocida, otra de sofrito de verduras, otra capa de pasta. Encima ponemos una capa de la mezcla de jamón york con el queso fresco, otra capa de pasta y encima el tomate troceado. Cubrimos con una capa de pasta.
Finalmente cubrimos la lasaña con la salsa bechamel, espolvoreamos con queso rallado y gratinamos en el horno a 180º, hasta que veamos que el queso rallado está doradito.

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Atún a la plancha

Atún a la plancha es una receta para 4 personas, del tipo , de dificultad  y lista en  minutos. Fíjate cómo cocinar la receta.



ingredientes 
- 720 g de atún rojo de almadraba
- limpio de espinas y piel
- 250 g de cebolla cortada en cuadrados de 1 cm
- 250 g de tomate pelado y cortado en dados
- 125 g de pimiento
- sin pepitas y cortado en cuadrados
- 150 g de calabací­n lavado y cortado en dados
- 4 dientes de ajo picados
- ½ vaso de aceite de oliva
- 1 pizca de sal
- 1 pizca de pimienta molida

cómo hacer atún a la plancha

ehogamos la cebolla, el ajo y los pimientos en el aceite a fuego muy lento. Agregamos el tomate y dejamos cocer lentamente durante 15 minutos.
Pasado este tiempo, incorporamos el calabací­n, la sal y la pimienta. Cocemos durante otros 15 minutos. Rectificamos de sal, apartar y reservar al calor.
Aparte, preparamos la plancha muy caliente. Engrasamos el atún untándole con los dedos un poco de aceite y lo ponemos en la plancha. Doramos por ambas caras. Sazonamos al gusto y servimos en el plato.
Agregamos el sofrito al lado del atún a modo de guarnición.
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martes, 2 de julio de 2013

Dieta para la intolerancia a la lactosa


La lactosa es el azúcar que se encuentra en la leche, formada por la unión de moléculas de galactosa y glucosa. Nuestro organismo posee una enzima que digiere la lactosa, es decir, rompe las uniones de galactosa y glucosa para que podamos utilizar dichas moléculas. Esta enzima se llama lactasa y se produce en la mucosa intestinal. En algunos seres humanos, sobre todos en los adultos, la enzima lactasa se encuentra en cantidades tan bajas que no pueden digerir la lactosa que contiene la leche y los derivados lácteos. En estos casos aparecen sí­ntomas intestinales, como aumento del movimiento, irritabilidad, diarre o flatulencia, que pueden conducir a una pérdida de nutrientes y electrolitos.

El objetivo de esta dieta es reducir la ingesta de lactosa según el nivel de tolerancia individual para evitar los sí­ntomas y mantener un adecuado estado nutricional.

Principales restricciones

La principal medida a seguir es limitar la ingesta de leche y, en menor medida, la de sus derivados (queso, yogur, etc.),  ya que estos, al sufrir un proceso de fermentación, disminuyen su contenido en lactosa. Puede comenzarse con una restricción estricta de la lactosa e ir aumentando hasta llegar al nivel de tolerancia que nos corresponda. En el caso de limitación total se debe nevitar, además de la leche, los quesos, yogures, flanes, natillas y demás postres lácteos, helados, quesos cremosos o no fermentados, puddings, panes elaborados con leche, salsas a base de leche, bebidas lácteas…
Es aconsejable leer atentamente las etiquetas de los productos, ya que la lactosa también se encuentra en alimentos preparados en forma de suero, sólidos o fermentos lácticos, proteí­nas lácticas, caseinato o lactoglobulinas. La lactosa también se puede encontrar como excipiente en algunos fármacos, por lo que se recomienda comprobar la cantidad contenida en cada comprimido, aunque su contenido es tan pequeño que no suele presentar sí­ntomas.
Sin embargo, el lactato, el ácido láctico y la lactoalbúmina, presentes en muchos productos empaquetados o en conserva, no contienen lactosa.

Alternativas a la leche

En la mayorí­a de los casos, medidas entre 100 y 200 ml de leche (5-10 gr de lactosa) al dí­a suelen ser bien toleradas. Si se consume esta cantidad es recomendable fraccionarla en varias tomas a lo largo del dí­a y acompañada de otros alimentos.
Como la leche es la principal fuente de calcio de la dieta, resulta muy importante asegurar una buena ingesta de este mineral por medio de otros alimentos alternativos:
  • Leche baja en lactosa. Se puede utilizar para la elaboración de platos como croquetas, bechamel o postres caseros.
  • Leche de soja.
  • Quesos fermentados y curados.
  • Legumbres.
  • Frutos secos.
  • Algunos pescados, como sardinas, boquerones con espinas, berberechos, mejillones, etc.
  • Si fuese necesario, también se pueden tomar suplementos orales de calcio.
Para mejorar la absorción del calcio debemos evitar:
  • Bebidas carbonatadas (ricas en fosfatos).
  • Algunas verduras, como las espinacas o el ruibarbo, que son ricas en ácido oxálico y dificultan la absorción del calcio.
El calcio necesita para absorberse la presencia de vitamina D, que se encuentra principalmente en huevos y pescado. Otra buena forma de conseguirla es una exposición controlada a los rayos solares, ya que contribuyen a la sí­ntesis de vitamina D bajo de la piel.
!!SALUD Y VIDA!!
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Qué comida es la mejor para el verano

Durante la época estival, nuestras necesidades alimenticias cambian. El calor hace que sudemos más y requiramos una mayor cantidad de agua, ya sea en forma de líquidos o de alimentos que la contienen, como la fruta y la verdura. Además, se debe prestar una atención extrema a la higiene de la comida y a la nutrición de los niños y los ancianos

Frutas, lo mejor en esta época


Una alimentación saludable debe ser suficiente, completa, variada, equilibrada y segura. En verano debe cubrir especialmente las necesidades extras debidas al calor y al ejercicio físico que muchas veces practicamos solamente en este período, como la natación, el senderismo, jugar con los niños, pasear por la playa, etc. 


Las frutas se convierten en uno de los alimentos más completos. Refrescantes, en zumos o en piezas separadas, fáciles de preparar y de consumir, y, además, con un bajo precio, ya que el verano es la fecha en que mayor cantidad y variedad se puede encontrar en los mercados. Más allá de su sabor y de su capacidad refrescante, la fruta es uno de los alimentos más sanos y recomendados por los nutricionistas.


Su alto contenido en líquidos evita las temidas deshidrataciones veraniegas; además, las frutas son una fuente inagotable de vitaminas y de carbohidratos: el mejor modo de obtener las calorías necesarias para resistir el ejercicio físico suplementario habitual en el verano.

Por otro lado, tienen un alto contenido en fibra, lo que disminuye problemas tan molestos y frecuentes en esta época como los gastrointestinales.

Ensaladas de verano: indispensables 

Las verduras y hortalizas en ensaladas proporcionan a nuestro organismo vitamina C, carotenos, folatos, hidratos de carbono, fibra y sales minerales. Son muy fáciles de preparar, y por su elevado contenido en agua y otros nutrientes esenciales para nuestro organismo, sacian nuestra hambre y sed de una manera apetitosa y contribuyen a mantener la piel bien nutrida e hidratada, protegiéndonos del sol. Su gran variedad permite que se pueda incluir ensaladas en el menú cada día. 


- Hidratan y refrescan. Más del 90% de la composición de las hortalizas, base de las ensaladas, es agua. Comer ensalada es una forma sencilla y rápida de hidratar el cuerpo en los días calurosos.


- Dan vitalidad. Las verduras son fuente excelente de vitaminas que regulan múltiples procesos orgánicos, como el buen funcionamiento del sistema nervioso.


- Depuran el organismo. La acción depurativa, desintoxicante y diurética de las ensaladas se debe al alto contenido de agua, la riqueza en potasio y al bajo aporte de sodio de los vegetales que las componen, así como a la presencia de aceites esenciales que dilatan los vasos renales. 


- Protegen la piel. A través de variadas ensaladas aportamos los nutrientes básicos para mantener la piel en perfecto estado y protegerla de los efectos nocivos del sol. Las hortalizas de llamativos colores (zanahoria, remolacha, pimientos, tomate, col lombarda, lechuga,…) aportan betacaroteno, que se transforma en vitamina A, que renueva la piel y las mucosas, y vitamina C, que mejora la producción de colágeno, una proteína que mantiene la piel tersa y sin arrugas. Si se acompañan de aguacate o frutos secos y se condimentan con aceite de oliva virgen y germen de trigo, se enriquece la ensalada en ácidos grasos insaturados, imprescindibles para mantener una piel estructurada e hidratada, y de vitamina E, que evita la aparición de manchas de envejecimiento.



- Regulan la función intestinal. Por la riqueza en fibra de los vegetales, una ensalada resulta laxante, por lo que previene o mejora el estreñimiento. 

- Aportan pocas calorías. Muy adecuadas para todas las personas y, especialmente, para quienes siguen una dieta de adelgazamiento, eso sí, sin abusar de los aliños. 


- Cuidan el corazón. La abundancia en antioxidantes (carotenoides, betacaroteno, ácido alfa-lipoico, licopeno, vitamina C, vitamina E, flavonoides, selenio…) en los vegetales convierte a las ensaladas en platos aliados del corazón. 


- Mejoran la digestión. El ligero amargor de hortalizas como la escarola, el apio, la hierba de los canónigos, la achicoria, la alcachofa, la endibia o el rábano estimula el funcionamiento de la vesícula biliar y del hígado. Además, los germinados (soja, alfalfa, berro, rábano) y fermentados (col) enriquecen la dieta en enzimas, y todo ello es esencial en la digestión de los alimentos. 


- Previenen la anemia. Las verduras de hoja verde -acelga, espinaca, grelos, berros o escarola- son especialmente ricas en clorofila (con demostrados efectos antianémicos), folatos y hierro, por lo que interesa incluirlas en las ensaladas en caso de anemia. Además, por su contenido en folatos, las ensaladas son imprescindibles en la dieta de la mujer embarazada para prevenir graves trastornos en el bebé.


- Son sabrosas y nutritivas. Cuanta más variedad de hortalizas y verduras incluya la ensalada mayor es la riqueza nutritiva, lo que se traduce en mayor vitalidad y energía. Además, se pueden emplear multitud de aliños diferentes y completarla con toda clase de alimentos: queso, pasta, pollo, etc.



La conservación de los alimentos 
En verano el calor se convierte en el primer enemigo de los alimentos, por lo que conviene consumirlos lo antes posible, mantenerlos bien refrigerados, y, si se toman crudos, lavarlos concienzudamente con unas gotitas de lejía de uso alimentario para prevenir gastroenteritis estivales.

El segundo enemigo de los alimentos, sobre todo si se come al aire libre o se está en contacto con la naturaleza, son los insectos. Hay que procurar cerrar bien los botes, no dejar rastros de migas o azúcar sobre la mesa y tapar la comida cuando no se esté degustando. Hay mosquiteras y queseras para mantener a raya a los bichitos; un trapo limpio también salvaguardará nuestros platos de moscas y otros insectos curiosos.


A la hora de hacer la compra hay que leer bien las etiquetas y la fecha de caducidad de los productos, y reservar para el final los alimentos que deben guardarse en frío.


Más líquidos en la dieta

En verano nuestras necesidades de hidratación aumentan. Las altas temperaturas hacen que sudemos más. Por eso necesitamos tomar más líquidos, ya sea en forma de bebida u otros alimentos ricos en agua, como sopas frías, frutas y verduras.


Es recomendable desplazarse siempre con una botella de agua, sobre todo si se va a la playa, al campo o a practicar algún deporte. 


Los ancianos y los niños son quienes más tienen que controlar sus niveles de hidratación durante la época estival porque ven alterado su mecanismo de la sed. Los niños, porque no siempre piden bebidas cuando tienen sed. Y los ancianos, porque tienen menos agua corporal que en etapas anteriores.


Una persona bien hidratada tendrá la piel está tersa y suave, sin zonas resecas; no sentirá accesos de sed descontrolados y al beber conseguirá saciar su sed. 



Alimentación para los niños durante el verano


El cuidado con la alimentación en las épocas de más calor del año es algo los padres no deben olvidar. La alimentación es tan importante como el sueño y las actividades para que los niños gocen de una buena salud. Hay algunas pautas que a seguir:


- Las grasas jamás deben sobrepasar el 30% del consumo diario de un niño. Están concentradas en la mantequilla, nata, yogur, huevo, margarina y grasas animales.

- La mayor parte del aporte debe realizarse a través de los hidratos de carbono, un 50 a 60% del consumo. Corresponde al pan, cereales, harina, pasta, arroz, patatas, guisantes, judías y frutos secos.
- La fruta, del mismo modo que la verdura, es una fuente importante de vitaminas y minerales, sobre todo para los niños. Es rica en fibra y su ingesta es más que recomendable.
- El respeto a las horas para alimentarse es de vital importancia. Nunca se deben realizar las comidas con prisas. Una buena masticación favorecerá la digestión, evitando así los gases y otros problemas intestinales.
- Se debe empezar el día con un buen desayuno: leche, cereales, zumos o piezas de frutas.
- Evita las frituras. Mejor el consumo de alimentos guisados, cocidos o asados. La paella es recomendable puesto que aporta una gran cantidad de nutrientes (lleva arroz, pescado y verduras).
- Dependiendo del tipo de comida, se debe respetar el periodo de digestión a la hora del baño.
- No debemos olvidar que la merienda es también muy importante. Nada mejor que galletas, frutos secos, frutas, zumos, sándwiches o bocadillos. 

!!SALUD Y VIDA!!
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lunes, 1 de julio de 2013

Huevos con queso

Huevos con queso es una receta para 4 personas, del tipo , de dificultad  y lista en  minutos. Fíjate cómo cocinar la receta.



ingredientes 
- 8 huevos
- 8 quesitos holandeses
- 2 lonchas jamón dulce
- 2 cucharaditas margarina
- pimienta
- sal

cómo hacer huevos con queso

Primero, en cuatro minicazuelitas de barro, ponemos media cucharadita de margarina y dos quesitos. Luego las introducimos en el horno al baño marí­a unos 10 minutos, hasta que veamos el queso fundido.
A continuación añadimos a cada cazuela dos huevos, sin que se rompan las yemas, ponemos sal y pimienta al gusto y volvemos a introducir al baño marí­a en el horno.
Estarán a punto cuando veamos la clara cuajada y la yema blanda. Servimos con un poco de jamón dulce PICADO.
!!BUEN PROVECHO!!
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Lo que debemos comer a cada hora del día

La metabolización y el aprovechamiento de los nutrientes de los alimentos varían en función del momento en que se consuma. Es decir, que los beneficios o perjuicios que éstos ocasionen al organismo están supeditados a nuestro reloj biológico o lo que es lo mismo, a la hora en la que sean ingeridos.


Por eso, ciertos componentes son más adecuados para las primeras horas del día y otros para la noche.
Los estudios de crononutrición indican que lo mejor para el desayuno es la vitamina C, que se encuentra en zumos de naranja, kiwi o piña, y lípidos como huevos, carnes o embutido, que ayudan a mantener nuestra mente y cuerpo activos.
Además, debemos tener en cuenta que los carbohidratos son los que nos proporcionan la energía suficiente para todas las actividades que vamos a desarrollar.
Por tanto no debemos dejar de lado los cereales, el pan, galletas, pasta o arroz desde que nos levantamos hasta entrada la tarde.
Otros productos aptos para ser ingeridos a primera hora serían los lácteos, cereales, frutos secos y frutas como los plátanos y las cerezas. Todos ellos repletos de nutrientes capaces de activar a las personas.
Por otro lado, también se sabe que las comidas con tirosina y fenilalanina -que se encargan de dar lugar a la síntesis de las catecolaminas-, son responsables de mantener a la persona en alerta durante el día.
Así que ya sabes, como en la primera mitad del día el organismo utiliza los alimentos para segurar el gasto energético, puedes permitirte comer de todo, desde hidratos de carbono a huevos, queso o mantequilla.
Pero, a partir de las cinco de la tarde los nutrientes son almacenados y utilizados para la regeneración de los tejidos. Es el momento de comer más ligero, así que tenemos que dejar paso a la fruta y verduras.
Por la noche, el cuerpo nos pide recuperación y descanso. Aquí es cuando entran en juego las proteínas y aminoácidos. Por eso es mejor comer pescado, especialmente el azul por su carga de Omega 3 y Omega 6, carne o huevos.
! SALUD Y VIDA !
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